Humberto Delgado

> Humberto Delgado, icono de libertad

El general portugués Humberto Delgado y su secretaria Arajaryr Moreira de Campos fueron asesinados en 1965 en tierras extremeñas. El juez especial Crespo Márquez consiguió reunir pruebas suficientes para imputar ambos delitos a agentes de la policía política del régimen de Oliveira Salazar.

Atraído engañosamente a Badajoz para un supuesto encuentro con otros militares rebeldes, fue asesinado vilmente junto a su secretaria, se supone que el 13 de febrero de 1965. Sus cadáveres aparecieron, semienterrados, dos meses después en el término municipal de Villanueva del Fresno.

Había nacido en 1906 en una aldea perteneciente a Torres Novas y fue un hombre precoz en todo, tanto que, ingresado en la carrera militar, a los 47 años había ascendido al generalato mientras prestaba servicios en Washington y pertenecía al Comité de representantes militares de la OTAN. Se convirtió así en el general más joven de esta organización.

Era miembro del gobierno portugués cuando en 1958, apoyado por la oposición democrática, se presentó como candidato independiente a las elecciones presidenciales. Inmediatamente alcanzó una gran popularidad que se extendió como un reguero de pólvora por todo Portugal y causó una gran conmoción en el régimen dictatorial, que encontró serias dificultades para controlar aquella marea democratizadora que la apuesta de Humberto Delgado representaba, no obstante la represión popular desatada y los impedimentos y prohibiciones con que se vio jalonada su campaña electoral.


La frase, después célebre, “obviamente, lo destituyo”, pronunciada a preguntas de un periodista, sobre qué haría con Salazar en el caso de ganar las elecciones, se convirtió en el slogan de su campaña y encendió la euforia popular. El régimen, asustado, decretó la prohibición del control del escrutinio por parte de la oposición y esta maniobra, dirigida a cambiar los resultados electorales, se saldó con un escandaloso pucherazo, del que se desconoce aun su magnitud.

Tras el fraude, el régimen modificó el sistema electoral para evitar sobresaltos en el futuro y Humberto Delgado, acosado por la PIDE (policía política), tuvo que exiliarse a Brasil después de refugiarse en su embajada en Lisboa, para evitar una maniobra dirigida a asesinarle. Desde el exilio, donde alcanzó una gran popularidad y dio a conocer por todo el mundo el régimen represivo de su país, se dedicó a organizar la oposición y planear el derrocamiento del régimen, mientras era acosado por la PIDE.

Llegó al convencimiento de que derribar el régimen solo era posible mediante un levantamiento militar. Tras un primer intento fracasado en Beja, acabó enredado en su propio ardid. La PIDE lo arrastró, sin saberlo, a un círculo de relaciones falsas, que le hizo dirigir sus pasos a Badajoz. Camino, como se sabe, equivocado.

Humberto Delgado es hoy un icono de la libertad y de la lucha por la democracia en Portugal. Restablecida ésta, se le elevó póstumamente a los máximos honores militares y hoy descansa en el Panteón Nacional junto a los hombres ilustres de su país


Ángel Bernal
16 feb 2005

FUENTE:
extremaduralaldia.com