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O Cemitério dos Ingleses (Elvas)





O cemitério situa-se no baluarte de S. João de Corujeira, ao alto na muralha Leste e num plano inferior perto do Castelo dominando a paisagem com uma vista magnífica até Badajoz. O nome do baluarte vem da ermida do mesmo nome inscrita nas muralhas. A ermida foi fundada em 1228 pelos frades da Ordem dos Hospitalários, quase inteiramente demolida por um tremor de terra, foi reedificada nos séculos XVIII e XIX.

O cemitério contém cinco sepulturas:
O Major General Daniel Hoghton, que foi morto à cabeça da sua brigada na Batalha de Albuera, no dia 16 de Maio de 1811, tendo à data 41 anos de idade sendo o filho mais novo do outrora Membro de Parlamento para a cidade de Preston, Sir Henry Hoghton (Baronet) originário de Hoghton Tower.

O Capitão Ramsden, ajudante do General Hoghton.

Os Generais Beresford e Stewart, fundamentando-se no Tratado Anglo-Luso de 1654,
solicitaram ao Governador de Elvas para enterrar o General Hoghton naquele local.

O Tenente-Coronel Daniel White comandava o 29.º Regimento (The Worcestershire Regiment) da brigada do General Hoghton na batalha de Albuera. Faleceu em Elvas no dia 3 de Junho de 1811 de ferimentos recebidos naquela batalha. A sua lápide só foi colocada em 2003 após a descoberta do seu óbituário no Gentleman’s Magazine.

O Tenente-Coronel James Ward Oliver era um Capitão no 4.º Regimento de Infantaria (agora chamado The King’s Own Royal Border Regiment) até 1809, quando foi promovido a Major no Estado-Maior do Exercito e em seguida a Tenente-Coronel, comandante do 14.º Regimento de Infantaria Portuguesa. Comandou este batalhão na batalha de Albuera, bem como o segundo assédio de Badajoz onde recebeu ferimentos dos quais veio a falecer em Elvas em 17 de Junho de 1811. Teve uma carreira longa e activa, servindo na América, nos Países Baixos, em Hanôver, em Copenhaga, na Corunha, na Suécia e em Portugal. Foi capturado pelos franceses quando regressava da América mas escapou da prisão em Orleães.

O Major William Nicholas Bull faleceu em Monforte em 14 de Fevereiro 1850 com 50 anos de idade. Na altura da batalha de Albuera era um rapaz de dez anos. Ele serviu nos 20.º e 21.º batalhões do 2.º Regimento da Brigada Real da Marinha. Temos uma cópia duma carta dele de Maio de 1833 arrependendo-se de sua demissão recente e pedindo readmissão no seu grau original de Tenente.

Caroline Bull que morreu em 28 de Junho de 1863 era, presumivelmente, a esposa de Major William Bull.

A área das sepulturas é circundada por uma elegante grade de ferro que ali foi colocada em 20 de Agosto de 1904, pelo Governador da Praça de Elvas (G.P.E.), o General da Brigad (posteriormente, de Divisão) João Carlos Rodrigues da Costa. Uma pequena lápide gravada com a inscrição “G.P.E. 20-8-1904” regista este acto.

Existem ainda várias Lápides Memoriais, ali colocadas a 14 de Maio de 2000, pelo embaixador britânico, Sir John Holmes e o chefe do Estado-Maior do Exército, o General Martins Barrento, como testemunho comemorativo dos regimentos britânicos e portugueses que lutaram nestas batalhas. A colocação das placas, a remodelação do cemitério e a cerimónia foram obra do exército português. A manutenção do mesmo permanece nas mãos dos “Amigos do Cemitério dos Ingleses”.

Em 14 de Maio de 2004, o General Fulgencio Coll Bucher, Comandante da Brigada Mecanizada XI - Extremadura, descerrou uma lápide em honra dos regimentos espanhóis que lutaram em Albuera, na presença da Embaixadora Britânica, Dame Glynne Evans.

Durante muitos anos o cemitério situava-se dentro da zona militar e o acesso era extremamente difícil, hoje em dia está entregue a sua manutenção do cemitério à Associação Amigos do Cemitério dos Ingleses, formada por cidadãos britânicos residentes no Concelho. São também responsáveis pela Capela S. João, anexa a este cemitério.


FUENTE: ZE DE MELLO

El Cementerio de los Italianos (Campillo de Llerena)



En febrero de 1937 se crea, siguiendo el ejemplo de la Brigada "Flechas Negras", la Brigada Mixta "Flechas Azules", llamada "Frecce Azzurre" por los italianos.

La unidad queda formada por dos regimientos de tres batallones, cada uno de ellos dotado de cuatro compañías. Además la unidad tenía su propia artillería, un grupo de piezas del 75/27 y una batería antiaérea de 20 mm.

En el verano de ese mismo año, la unidad es empleada en la campaña del sur de Extremadura.

En la actualidad, en el cementerio se encuentran varios tipos de enterramientos.

En el túmulo central, probablemente reconstruido hace algunos años de una manera bastante tosca, se encuentra la lapida, donde podemos leer el siguiente texto:

"Deposita una flor y eleva una oración por los soldados españoles y legionarios italianos de la brigada " Flechas azules " que heroicamente cayeron por España y la civilización mundial.
Junio 1.937 1º Año triunfal"

La lapida también sufrió algún tipo de ataque, pues aparece claramente recompuesta tras haber sido destrozada en numerosos trozos.

Junto al túmulo se encuentran a ambos lados un grupo de siete tumbas individuales, construidas en forma de arco y que evidencian señales de haber sido parcialmente reconstruidas. Frente a ellas se encuentran los restos de cinco cruces de hierro que en su tiempo debieron señalar los emplazamientos de cinco tumbas. En dos de ellas todavía es posible leer el nombre de los soldados caídos: Caporale Campos Giuseppe di Salvatore y Cap. Magiore Ammirati Domenico di Giovanni, ambos miembros del 2° Regimiento de la Brigada, y caídos en junio de 1937.


FUENTE TEXTO: CAMPILLOWEB
FUENTE IMAGEN: FOTO.ES

La Brigada del Pirraque

En agosto de 1936, apenas un mes después del alzamiento español, empezó la aventura de los voluntarios irlandeses. El general O'Duffy, líder de la ultraderecha irlandesa, es invitado por un amigo carlista a que reclute una brigada de combatientes que se una a los Requetés.





Eoin O'Duffy, Nacido en 1892, ya es partidario de la causa nacional sobre todo por su sentimiento ultracatólico. El dominico Paul O'Sullivan dirigiéndose a un grupo de voluntarios irlandeses los arengaba así: “…Vais a combatir en el Santo nombre de Dios, por la gloria de Dios, para defender a Dios, para salvar nuestra Santa Fe, para salvar la Cristiandad, para proteger al mundo de las atrocidades que han sido cometidas en Rusia, en Méjico y ahora en España”.

En Dublín, ha surgido la polémica en torno al proyecto. El Parlamento vota una ley que prohíbe a todo ciudadano irlandés que se aliste para combatir en España bajo pena de una multa y encarcelamiento. En Gran Bretaña el asunto también causa remolinos: invocando el Pacto de no-intervención, algunos diputados exigen resueltamente que se impida a los voluntarios que salgan desde puertos ingleses.

A pesar de la declaración de ilegalidad de la participación de irlandeses en el conflicto español, efectuada por el gobierno irlandés, El general Eoin O’Duffy reclutó a 700 “Camisas azules”, que parten de las islas Británicas en 1936 hacia su destino en Cáceres, divididos en dos contingentes: Uno vía Galway-El Ferrol-Salamanca-Cáceres y el otro dirigido por el propio O’Duffy vía Liverpool-Lisboa-Badajoz-Cáceres.

El viaje desde Galway hasta El Ferrol resultó bastante duro, apiñados en un barco nazi tuvieron que soportar una gran tormenta. Una vez desembarcados hicieron el trayecto en tren hasta Salamanca donde hicieron su entrada en la estación apretujados contra las ventanillas saludando con los brazos en alto. Formados se les dirigió a una nave donde se les dio de comer y beber. Y sobre todo bebieron, pues cuenta uno de los oficiales de la Brigada que tuvieron ciertas dificultades para hacerles volver al tren y mientras la banda de música, perfectamente formada, los despedía tocando el himno de España algunos irlandeses vomitaban la borrachera por las ventanillas del tren.

Mientras, el contingente que dirigía O’Duffy llega a Lisboa, y pese a la insistencia de los oficiales portugueses en que nadie desembarque hasta comprobar la documentación; les es imposible controlar este extremo y los más osados consiguen bajar a tierra, donde se emborrachan, teniendo que intervenir la policía por el gran escándalo que causaron. Finalmente llegaron camiones españoles para el traslado del contingente a la estación de ferrocarril con destino a España.

De su llegada a Badajoz hay testimonio de un corresponsal irlandés, Francis McCullagh, que cuenta como nada más llegar a Badajoz se pasearon con sus camisas verdes, su buen humor y su alta moral, aunque no conseguían comunicarse con la población debido al idioma. Esa misma noche los oficiales les llamaron al orden en sus barracones debido a su estado de embriaguez.

En Noviembre de 1936 ya está toda la brigada en Cáceres donde permaneció alojada en barracones hasta Febrero de 1937. Tan pronto como se instala en su cuartel, la brigada irlandesa se somete a una preparación intensiva bajo mando del capitán Capablanca, un instructor español. La nueva unidad se llama “XV Bandera” y lleva el uniforme del Tercio (con arpas célticas en las solapas).

Se hizo habitual ver, cada domingo, a la bandera en formación dirigirse a la ciudad para asistir a la misa que se impartía en la iglesia de los Padres Franciscanos de Santo Domingo; El Obispo permite que durante los oficios se desplieguen el estandarte de la brigada y los banderines de las compañías.

O’Duffy no perdía ocasión para hacer un alarde de sus tropas, con presencia en todos los actos públicos que se realizaban en la ciudad de Cáceres y alrededores. Muchas procesiones contarán con la nota exótica de una Banda de gaiteros de la Legión Irlandesa.

La estancia de la XV bandera irlandesa en Cáceres no está libre de altercados, sobre todo por la afición de los irlandeses a las bebidas alcohólicas, sus salidas por la ciudad fácilmente acababan en pelea, según se puede extraer de los testimonios escritos de algunos de los propios miembros de la brigada. En una ocasión estas pendencias acabaron con el resultado de la muerte de un magrebí y varios españoles heridos, por lo que se detuvo a varios irlandeses.

Alojado en el Hotel Álvarez, el general O'Duffy supervisa el entrenamiento de su tropa cuyas condiciones de vida se esfuerza por mejorar. Acompañado por un ayudante bilingüe (el teniente de aviación Matamoros) acude regularmente a Lisboa para recoger cartas y paquetes; se ocupa también de la comida de sus hombres (poco entusiasmados por el aceite de oliva), de su recreo (conciertos dominicales), y procura que se abstengan de hacer política. Al mismo tiempo, multiplica los contactos con el vecindario a fin de asociar a su brigada con la vida de la guarnición.

En vísperas de Navidad, O'Duffy, visita los hospitales de la ciudad con una banda militar para entregar regalos a los heridos y, al día siguiente, recibe a las autoridades civiles, religiosas y militares. El día de año nuevo, el coronel Yagüe visita de improviso a la XV Bandera, y el 3 de enero, el coronel Pinillos invita a todos los oficiales de la brigada a visitar el monasterio de Guadalupe. Enarbolando banderas irlandesas, la pequeña localidad acoge de manera triunfal a los irlandeses y el Prior del monasterio les habla con mucho afecto. Algunos días después, la Bandera desfila para celebrar la toma de Málaga, y el 6 de enero, el mismo general Franco viene a pasar revista.

El 31 de enero de 1937, una ceremonia imponente señala el fin del período de instrucción. Después de una misa que celebra el Obispo en la Iglesia de Santo Domingo, el general O'Duffy descubre una placa de bronce conmemorando la estancia en Cáceres de los irlandeses. Flanqueada por los escudos de España e Irlanda, por una cruz céltica, una Virgen y tréboles.


La inscripción dice: “En honor de Dios, en honor de Irlanda y en recuerdo de la XV Bandera, brigada irlandesa del Tercio, que rezó en esta iglesia mientras servía la causa de la Fe combatiendo al lado de su antigua aliada y protectora, España”.

La placa permanece, en la actualidad, en la Iglesia de Santo Domingo de la capital cacereña.

Los voluntarios irlandeses están deseosos de entrar en combate contra los Rojos, y por fin llegan las órdenes: Deben dirigirse a Ciempozuelos, en el frente del Jarama. El 16 de febrero de 1937, los irlandeses atravesaban en formación Cáceres en dirección a la estación. La banda de gaiteros de St Mary’s de Dublín toca mientras ellos marchan con la cabezas bien altas, portando la bandera irlandesa y los colores de su estandarte – Un perro lobo de caza de color naranja sobre un prado verde esmeralda- ondeando orgullosamente al frente.

La aventura que les espera se convierte en desventura desde el principio. El viaje en tren hasta Torrijos duró veintiséis horas en vez de las cinco previstas, cuando bajaron del tren no había nadie para informarles como llegar a Valdemoro, gracias a un chiquillo que se ofreció a guiarles llegaron al destino a medianoche, por lo que no había comida disponible; y para colmo, la orden era partir a las seis de la mañana hacia el frente.

Puestos en marcha hacia Ciempozuelos (en la línea del frente), deciden abandonar el camino principal por otro secundario que ofrecía mayor cobertura. Mientras se abrían en formación de avance, divisaron tropas dirigiéndose hacia ellos. Detenidos unos en frente de otros se inicia un tiroteo durante el cual dos oficiales irlandeses y tres soldados resultan muertos más otros tantos heridos, en la tropa a la que se enfrentan también hay varias bajas. Una vez acabado el tiroteo se dan cuenta (tanto unos como otros) del grave error que han cometido, los adversarios resultan ser una unidad de voluntarios falangistas de las Islas Canarias recién llegados al frente como los irlandeses. Los falangistas habían confundido a los irlandeses con soldados rojos de las Brigadas Internacionales. El comienzo no podía ser más descorazonador.

Eoin O’Duffy se encargó de que los cuerpos de sus soldados fueran trasladados a Cáceres para darles sepultura. El funeral resultó ser, Para satisfacción de O’Duffy, uno de los de mayor asistencia de los oficiados en la ciudad. Según testimonio del propio Eoin, “los cuerpos fueron enterrados ceremoniosamente en sepulcros de la iglesia de Santo Domingo”.

Mientras la Bandera Irlandesa se encuentra en el frente se presentan una serie de problemas que hacen que finalmente se llegue al acuerdo de disolver la unidad. En ella había más de 100 voluntarios menores de 21 años cuya repatriación pidió el gobierno irlandés parece ser que presionado por el británico, a lo que accedió el de Burgos para evitar incidentes diplomáticos. Se presentan quejas contra O´Duffy por haber instaurado la censura en la correspondencia, pero lo más grave era la indisciplina que reinaba entre los irlandeses. Estos se emborrachaban con frecuencia, se agredían entre ellos e incluso llegaron a hacerlo tanto con sus oficiales como con los españoles agregados a la bandera para intentar cohesionarla y convertirla en una unidad eficaz y combativa. Incluso los propios oficiales irlandeses llegaron a las manos entre ellos y para rematar la sucesión de hechos una noche un oficial irlandés no identificado llegó a disparar contra dos oficiales españoles.

Por ello Yagüe, a la sazón jefe de los tercios legionarios, el 28 de marzo de 1937 solicita la disolución de la brigada en base a la indisciplina reinante en la unidad por la falta de mandos profesionales irlandeses, por la mala alimentación que se proporcionaba a los irlandeses por su propia intendencia y porque su eficacia militar era nula. Ahora bien, proponía que los voluntarios que quisieran permanecer en España fuesen repartidos entre las diversas banderas del Tercio y que los qué no quisieran seguir en nuestro país fuesen repatriados al suyo. O´Duffy se opone a ello y echa las culpas de lo ocurrido a los oficiales españoles, a algunos irlandeses y sobre todo a los de origen inglés. El 12 de abril, tras un incidente entre el mando de la brigada y un alférez español, Yagüe destituye al jefe irlandés y lo envía a Cáceres. Franco autoriza la disolución de la bandera.

Leandro Alonso. 2009


FUENTES

- “Luchando por Franco, voluntarios europeos al servicio de la España fascista, 1936-1939”. Judith Keene, Salvat Editores 2002.

- Manuel Pulido Mendoza, "Apuntes sobre la intervención extranjera en Extremadura y extremeños en campos de concentración nazis", Revista de Estudios Extremeños, Tomo LXIII, Núm. III, Septiembre-Diciembre, 2007, pp. 1249-1259.

- “TERCIO IRLANDÉS "LA XV BANDERA". Voluntarios Católicos Irlandeses en la Guerra de España”. http://www.requetes.com/irlanda.html


El Cementerio Alemán (Yuste)

"En este cementerio de soldados descansan 28 soldados de la Primera Guerra Mundial y 154 de la Segunda Guerra Mundial.

Pertenecieron a tripulaciones de aviones que cayeron sobre España, submarinos y otros navíos de la armada hundidos. Algunos de ellos murieron en hospitales españoles a causa de sus heridas. Sus tumbas estaban repartidas por toda España, allí donde el mar los arrojó a tierra, donde cayeron sus aviones o donde murieron.

El Volksbund (1) en los años 1980-1988 los reunió en esta última morada inugurada en presencia del embajador de la República Federal de Alemania en un acto conmemorativo hispano-alemán el 1 de junio de 1988.

Recordad a los muertos con profundo respeto y humildad."




Pocos lugares... tan apropiados como Yuste para situar el cementerio miltar alemán. Muy cerca del cementerio se encuentra el monasterio de Yuste, donde pasó los últimos años de su vida el Emperador Carlos V.

De esta forma quiso la organización alemana de cementerios que los caídos enterrados en tierra española estén cerca de donde murió su emperador.


El hundimiento del U-77

El dia 28 de marzo de 1943, a las 11:15 horas dos aviones Hudson britanicos, pertenecientes a la escuadrilla 48 y 223 hundieron frente a las costas de Cartagena el submarino aleman U-77, al mando del Oberlleutnant Otto Hartmann.

Los ingleses lanzaron contra la nave 4 cargas de profundidad y una bomba que fueron suficientes para hundir el submarino. Solo 9 marinos lograron salvar la vida. Treinta y ocho tripulantes, incluidos el capitan, se fueron para siempre al fondo del mar.

Estos 38 marinos estan ahora enterrados en Yuste.


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(1) La Asociacion Aleman de Cementerios de Guerra, mas conocida como Volksbund, es el organismo germano encargado de velar y cuidar los cementerios militares alemanes que existen por todo el mundo.




FUENTE: geocities.com

FOTOGRAFÍA: Extremadura Estación Cultura. 2009. Consejería de Cultura y Turismo.