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De cómo el Rey de Armenia se llegó hasta Badajoz


…Y el Señorío de Madrid se convirtió en la capital de Armenia



Badajoz, Mayo de 1383. El rey Juan I de Castilla, con su Corte itinerante, se encuentra en la ciudad esperando a Beatriz de Portugal para desposarse con ella. Es una buena noticia para la castigada Badajoz pues, el matrimonio, supone la paz con Portugal después de casi un siglo de guerras que han dejado a la ciudad fronteriza casi despoblada y en ruinas.

Durante la espera, el Rey de Castilla es avisado de que una comitiva se acerca a la ciudad. Viene encabezada, a los ojos de los castellanos, por un extravagante personaje: corto de estatura, montando una mula y con unas extrañas vestiduras de tipo oriental. Se trata de León V de Lusignan, monarca del Reino Armenio de Cilicia.

Al rey de Castilla, la noticia de tan peculiar visita, le llena de satisfacción y ordena preparar una comitiva, que el mismo encabezará, para salir a recibir con la debida consideración al Rey de Armenia.

SIS, Capital de Armenia Cilicia, 1375. El rey León V de Armenia está sitiado por los mamelucos y se refugia en la fortaleza de Kapan.

Sólo hace un año que fue entronizado, pero los mamelucos no le han dado tregua. Armenia Cilicia, después de resistir casi tres siglos como reducto Cruzado, ha sido conquistada por los musulmanes. León V, cercado, no tiene más remedio que rendirse al poderoso ejército del Soldán de Babilonia.

Trasladado a El Cairo como prisionero se pide por él un rescate, es habitual en la época.

Su confesor, el Franciscano Juan D’Ardel, es enviado a las cortes cristianas de Europa con una carta y el sello real solicitando auxilio, pero los monarcas cristianos embarcados en la Guerra de los Cien Años no demuestran mucho interés

Los emisarios deciden pasar a la Península Ibérica.

Medina del Campo, 1380. El rey Juan I de Castilla recibe a los mensajeros del rey de Armenia; estos le entregan las cartas que portan. Informan al Castellano de cómo su rey fue hecho prisionero, trasladado a El Cairo con su mujer y su hija, y de cómo la reina había fallecido después de casi seis años de cautiverio. Juan de Castilla conmovido hace suya la causa y pide a los mensajeros que le digan la cantidad a la que asciende el rescate; le responden que: “… el Soldan de Babilonia non queria dineros por el Rey de Armenia, que asaz avia de oro é riquezas; mas queria que los Reyes Christianos ge le enviasen rogar é demandar que le soltase por honra dellos: otrosi que le placia mucho al Soldan que le enviasen algunas joyas de las que non avia en su tierra, asi como escarlatas, é falcones gerifaltes, peñasveras, é grises é tales cosas como estas”.

Juan I de Castilla accedió a tal petición y Los mensajeros partieron con los presentes y las cartas hacia Barcelona; allí embarcaron en una “galea”, puesta a su servicio por el Rey de Aragón al igual que un caballero portando cartas rogatorias, Rumbo a El Cairo.

El Cairo, Septiembre de 1382. El soldán de Babilonia recibe a los emisarios castellanos y queda satisfecho con los regalos y misivas que recibe, sobre todo le entusiasman las aves de presa ibéricas por no existir de ese tipo en Egipto. Cumpliendo la palabra dada decreta la libertad de León V, que embarcándose en la “galea” Aragonesa parte hacia occidente dejando atrás casi siete años de cautiverio.

Badajoz, Mayo de 1383. La comitiva real sale de las murallas de la ciudad al encuentro del ilustre visitante; se produce este a una legua de la ciudad, León de Armenia descabalga y se descubre la cabeza para mostrar sus respetos a su rescatador; Juan I de Castilla echa pie a tierra, lo que significa que el trato es entre iguales, y le abraza con gran regocijo.

Una vez dentro de la ciudad de Badajoz el Rey de Castilla colmó de regalos al de Armenia: “ …Le envió muchos paños de oro é de seda, é muchas joyas, é doblas, é vajillas de plata, é dióle para en toda su vida la villa de Madrid, é la de Villareal, é la de Andujar con todos sus pechos é derechos é rentas que en ellas avia, é dióle mas en cada año para en toda su vida ciento é cinquenta mil maravedíes”.

Madrid, Octubre de 1383. “Dicen que de la Armenia nos viene un señor, guardenos Dios de tan Real favor”. Parece ser que a los madrileños no les hizo mucha gracia que fuesen regalados a un extranjero y; tras sus protestas, el Rey de Castilla tuvo que prometer que a la muerte de su nuevo Señor la villa volvería a ser castellana y que nunca volvería a regalarla o enajenarla.

León V se alojó en el Alcázar pero estuvo en Madrid poco tiempo, parece que entendió el mensaje de los madrileños y en 1384 marchó a Francia.

Alcalá de Henares, octubre de 1390. Juan I esta probando un caballo que le han regalado.

Junto a la puerta de Burgos se le desboca el caballo cayendo de la silla con tan mala fortuna que se le engancha un pie a uno de los estribos; el caballo le arrastra hasta causarle la muerte.

Toledo, Febrero de 1391. León de Lusignan regresa al reino de Castilla para asistir a los funerales de su amigo Juan I. Desde que marchó de Madrid no había vuelto a pisar la Península Ibérica pero siempre consideró que estaba en deuda con su rescatador.

Paris, Noviembre de 1391. Muere León V y es enterrado en la capilla del Convento de los Celestinos. Enrique III de Castilla decreta la reversión de las villas de Madrid, Andujar y Villareal a la corona castellana.

De toda esta historia queda una calle en Madrid con el nombre de León V.

Leandro Alonso

- González Rodríguez, Alberto. “Historia de Badajoz” (2º ed.). Ed. Excmo Ayto de Badajoz, 2010.
- López de Ayala, Pero. ”Crónica de los reyes de Castilla”.
- “Historia de la Armenia” por Eugène Boré. Individuo de la academia armenia de S. Lázaro de Venecia y del consejo de la Sociedad Asiática de París. Traducida y editada por Editores de La Guardia Nacional. Barcelona 1838
- SoyArmenio.com Creado por Klaus Lange Hazarian. http://www.soyarmenio.com.ar

Rogelio de Badajoz

«Una actriz sueca hija de un desconocido cantaor flamenco de Badajoz». Así describieron los periódicos la pasada primavera a Noomi Rapace, la actriz que encarna el personaje de Lisbeth Salander en las películas de la serie 'Millenium', basadas en la trilogía del escritor Stieg Larsson. En pleno éxito del segundo film, 'La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina', Noomi Rapace contó en algunas entrevistas que atribuía a la herencia genética paterna la intensidad volcánica de algunos de sus rasgos o una extraña fuerza interna que ella diferenciaba de su herencia biológica nórdica.

En esas entrevistas, la actriz declaraba que era ya una adolescente cuando conoció a ese padre del que precisaba, pronunciando la zeta con esfuerzo, que era de Badajoz y había llevado siempre incorporado a su nombre artístico el de su ciudad natal: Rogelio de Badajoz.


Estos datos se mezclaban con la triste noticia de la muerte del padre en 2007, ocurrida poco tiempo antes de que la actriz triunfase a nivel mundial convertida en la encarnación indiscutible para los cinéfilos de Lisbeth Salander. ¿Un cantaor desconocido? No tanto. La locutora de la SER María Jesús de las Heras, que le conoció desde su niño porque sus familias vivían en domicilios casi contiguos en la calle San Agustín, dice que Rogelio Durán «tenía luz interna, una luz especial». Aquel niño decidido y espontáneo pasaba las horas muertas jugando al fútbol con Fernando, el hermano de María Jesús y con ambos mantuvo una amistad inquebrantable hasta el mismo día de su muerte.

El padre biológico de Noomi Rapace nació en la capital pacense 1953 y se convirtió en un joven interesado por aprender y ampliar sus conocimientos culturales. Le interesaban la música y el teatro y, mientras decantaba estas aficiones, ayudaba haciendo los repartos del negocio familiar de frutería que estaba en la calle Francisco Pizarro, frente al antiguo Galerías Preciados.

En Internet puede seguirse el rastro de lo que fue su carrera en Suecia como muñidor de grupos flamencos que han actuado por toda Centroeuropa, como profesor del Centro de Arte Dramático de Estocolmo y como actor de filmes de una pequeña productora cuyos personajes fluctúan habitualmente entre Suecia y países sureños como España y también Portugal.

Del Flechas Negras
En Badajoz basta hacer unas pocas preguntas para encontrar el rastro de la vida y los sueños de Rogelio Durán, que hizo músculos en las filas del Flechas Negras y que volvió puntualmente cada año a su ciudad en verano porque, según cuenta María Jesús de las Heras «necesitaba la luz, la calle, las gentes de su Badajoz y el campo, sobre todo la dehesa, que le encantaba».

Rogelio Durán sintió pronto la llamada del teatro. En este sentido, fue fundamental en su destino profesional posterior su acercamiento al Centro Dramático de Badajoz, dependiente de la Diputación Provincial y su interés por el trabajo que entonces desarrollaba al frente del mismo el actor Cristian Casares que culminaría con la fundación de su recordado Carro de los Cómicos.

De las Heras cuenta que los planteamientos teatrales de Cristian Casares fueron para Rogelio una revelación, hasta el punto de que no dudó en marchar con la troupe de cómicos cuando el Carro inició su camino. Sólo había un pequeño problema: Rogelio Durán tenía entonces 17 años y su padre recurrió a la Guardia Civil para hacerlo volver a casa porque era menor de edad.

Un año después, con la mayoría de edad cumplida, se fue a Madrid en busca de horizontes con los que se había permitido soñar. «Aquí no había salida para la gente de la cultura» confesó en la última entrevista que HOY le hizo en el verano de 2005, en uno de sus regresos a la capital pacense.

Matrimonio
En Madrid contrajo matrimonio con Silvia Vivó, hija del conocido actor español José Vivó y la foto de la boda salió en todas las revistas del colorín de la época. Pero la unión duró poco. Tras su separación, Rogelio marchó a Estocolmo.

«Era un inquilino del mundo» dice de Rogelio Durán el guitarrista e investigador del flamenco Manuel Iglesias, que le conoció en los años 90 en uno de los habituales viajes de vuelta a su ciudad natal. Iglesias y Durán se encontraron una noche en el bar Tris-Tras, que funcionaba hace dos décadas en Badajoz, donde Rogelio le pidió que tocara algo. Guitarrista y cantaor congeniaron y se explayaron durante horas en tientos, tangos y bulerías. «Tenía una voz recia y fuerte -recuerda Manuel Iglesias- nada atiplada, limpia y muy flamenca».

Rogelio Durán dio muestras de conocer bien los cantes extremeños y, a lo largo de los años de amistad, le contó a Manuel Iglesias los momentos iniciales de su despertar al mundo del cante, cuando una serie de jóvenes entre los que estaba también La Kaita, se reunían en las orillas del Guadiana, en las cercanías de El Pico y en el Embarcadero y soñaban con hacer algo grande en el mundo del flamenco. «Era muy creativo e interesado por la vanguardia», es la definición que da de él Manuel Iglesias.

Estudio y trabajo
«Era cariñoso y extrovertido y muy extremeño» recuerda el actor Carlos Tristancho, que vivió con Rogelio Durán aquel Centro Dramático de Badajoz que tenía su solar en el desaparecido Seminario San Atón, que estaba junto al Hospital Provincial.
Tristancho y Rogelio Durán eran amigos desde pequeños, desde sus primeras clases en la Escuela Aneja y en años posteriores, cuando Rogelio recorría la ciudad con una bicicleta cargada con los capachos de frutas y verduras.

«Yo he vivido a Rogelio en Badajoz» -dice el actor, que recuerda que el artista desaparecido siempre se sintió orgulloso de su origen pacense. «Eso es una constante de mucha gente de Badajoz que siempre han tenido la ciudad a mucha gala -explica el actor que afronta las chanzas del personal cuando afirma que la capital pacense «debería ser nombrada Patrimonio de la Humanidad, porque siempre sus mejores edificios han sido los humanos».

Recuerda Carlos Tristancho que Rogelio y Silvia, cuando estaban aún casados, emprendieron un viaje a la India y a Suecia y piensa que de ahí viene la inclinación del cantaor por este último país que le acogería como un ciudadano más. Lamenta la temprana muerte del artista y se duele de que «la mejor manera de triunfar socialmente sea tener una enfermedad terminal o un accidente de tráfico».

Ya instalado en Suecia, Rogelio creó su propio grupo flamenco con el que viajó por toda Sudamérica. María Jesús de las Heras le localizaba por teléfono en Méjico o en Puerto Rico. También daba clases de voz e interpretación en el Centro Dramático de Estocolomo.

El resto del tiempo lo dedicaba a colaborar con diversos músicos suecos y durante una temporada estuvo inmerso en la práctica del flamenco-fusión porque su apertura de miras y sus interés vanguardistas eran reales: una de las cosas que más le enorgullecía era la convivencia de su arte con el de músicos de otras culturas diferentes.

Dos hijos
Se casó con Anette, una actriz sueca con la que pronto tuvo dos hijos, Alma y Oliver. Matilda, la tercera hija de este matrimonio, nacería sólo ocho meses antes del fallecimiento de Rogelio. De las Heras cuenta que el cantaor buscó enseguida a Noomi, la hoy famosa actriz, cuando se enteró, a través de un conocido, de que una relación que había mantenido años atrás con una joven sueca había dado como resultado el nacimiento de la niña.

Desde que padre e hija se conocieron, se vieron en algunas ocasiones, no muy frecuentemente, pero no sólo dos veces como se ha escrito en algunos diarios.
Noticias de Rogelio

HOY se ocupó en varias ocasiones de la carrera artística de Rogelio Durán. El 21 de diciembre de 1978, Manuel López escribía uno de sus artículos dando cuenta del trabajo del cantaor en los países nórdicos. Se ilustraba la información con una foto de Rogelio, acompañado por un guitarrista que luce un gran bigote. La escena, que puede verse en las imágenes que acompañan este reportaje, tiene un aire indudablemente setentero por la ropa y los cortes de pelo de sus protagonistas.
Se contaba entonces con los dedos de una mano el tiempo transcurrido desde que Rogelio Durán había abandonado Badajoz.

El siguiente artículo se publicó el 5 de enero de 1984, una década después de que el cantaor se afincase en Suecia. La foto de HOY muestra un cuadro flamenco liderado por Rogelio Durán en el que le acompañan tres bailaoras vestidas de faralaes y otros dos jóvenes. Era el grupo 'La Gamba', con el que Rogelio de Badajoz se dedicaba a actuar en establecimientos de Holanda, Bélgica, Dinamarca y Alemania. Trabajaron igualmente en programas de televisión y albergaban la esperanza, dice la información, de mostrar su arte en nuestro país.

Los cinco artistas que se fotografiaban con Rogelio eran suecos, pero cualquiera lo diría, porque su donaire y buen posar no les diferencia nada de otros grupos de la época formados por españoles.

El interés de Rogelio de Badajoz por actuar en su tierra nunca cesó, pero nunca se hizo realidad. Lo intentó en numerosas ocasiones, una de ellas con motivo de la creación del organismo Enclave 92.

Última entrevista
La última entrevista de HOY con Rogelio Durán la hizo J.L.G. el 8 de julio del 2005. En ella, el cantaor confesaba haber sentido una especie de impulso que le movió aquel verano a volver a su ciudad natal, abandonando el apartamento de la costa donde pasaba las vacaciones con su familia. Había algo de decepción en sus declaraciones. «La feria no es la feria», contestó Rogelio que la encontró demasiado grande y alejada de la ciudad. El botellón juvenil también le pareció un fenómeno «horrible».

Quizá en ese momento el cantaor se dio cuenta de que el Badajoz que recordaba había cambiado para siempre y que su vida estaba ya definitivamente unida a Suecia, donde tenía alumnos interesados en Lorca, Machado y Valle-Inclán. Rogelio comparó elogiosamente a Suecia con España en algunos aspectos sociales, como el orden público o la inclinación al deporte de la juventud.

María Jesús de las Heras recuerda que su amigo Rogelio volvió a Badajoz en junio del 2006 y, poco después de marchar de nuevo a Suecia, les comunicó el próximo nacimiento de una nueva hija. Matilda nació en febrero de 2007.

De las Heras le llamó luego en mayo para ir preparando su regreso vacacional de cada año y para ver si iba a querer entradas para los toros de San Juan. Rogelio le contó que se encontraba mal y no sabía si podría pasar las vacaciones en Badajoz. No sabía lo que tenía, pero se sentía malo. «Oigo a mi cuerpo y sé que no está bien», le dijo a De las Heras.

Cenizas al mar
Murió a consecuencia de un cáncer en los primeros días del siguiente mes de noviembre. De las Heras se encontraba en el Algarve con un grupo de amigos que, una tarde, se quedaron extasiados ante un crepúsculo que vieron desde la costa. Se le ocurrió a María Jesús que a Rogelio le hubiese gustado mucho ver aquello y llamó por teléfono para contárselo. Una mujer que se comunicó con ella en italiano le dijo que Rogelio de Badajoz acababa de morir. El artista y su familia disponían de un apartamento en Águilas (Murcia) donde durante diez años pasaron los días de las vacaciones en que no se desplazaban hasta Badajoz. A su muerte, sus cenizas fueron esparcidas en un lugar próximo a la Isla del Fraile, dentro de este municipio murciano. De las Heras recuerda la ceremonia de despedida a Rogelio, con su familia y amigos a bordo de dos barcos, en uno de los cuales sonaba su voz desde un viejo aparato, desgranando cantes.

Fuente:
El padre pacense de Lisbeth Salander
Mercedes Barrado Martín. 29/01/10. Diario Hoy.

Juanita Smith

Badajoz. Abril de 1812. Las tropas inglesas de Wellington, tras una durísima batalla, toman la ciudad en manos del ejército francés.


En medio
de la ciudad arrasada y sembrada de cadáveres, entre soldados ingleses borrachos dedicados a la rapiña y el saqueo, y el olor a pólvora y sangre, dos niñas, vestidas de negro riguroso y con el cabello cubierto por una mantilla, avanzan entre los escombros camino del campamento de los oficiales extranjeros para pedirles protección.

Un oficial de 25 años, Harry Smith, atiende a las jóvenes conmovido ante su presencia.


Esta escena real es el inicio de una de las mayores historias de amor en tiempos de guerra.


Ju
ana Ma
ría de los Dolores de León, la pequeña de las hermanas, se casaría tan sólo un mes después con el oficial inglés dejando atrás su Badajoz querida para siempre.

D
e hija del asedio pasó a dama de la alta sociedad inglesa, a reina de África, a gobernadora de Ciudad del Cabo, a dar nombre a una de las ciudades sudafricanas, Ladysmith.

Juana María de los Dolores de León Smith, que había nacido en torno a 1798, era bisnieta de Juan Ponce de León.

Después del asedio, en vez de dejar que la mandaran a casa de la familia de su marido, escogió acompañar a Harry Smith en el ejército. Se quedó junto a él el resto de la guerra, acompañándolo en el tren de equipajes, durmiendo al aire libre en el campo de batalla, paseando junto a las tropas y compartiendo todas las privaciones de la campaña. Su belleza, coraje, buen juicio y carácter amable la hicieron querida por los oficiales, incluyendo el Duque de Wellington, quien habló de su familiaridad con Juanita. Era idolatrada por los soldados.

Con la excepción del periodo de la guerra anglo-americana de 1812, acompañó a su marido a todos sus destinos, siendo los más notables los dos en Sudáfrica, donde Sir Harry, el cual había sido nombrado caballero mientras tanto, sirvió como Gobernador de la Colonia del Cabo y Alto Comisionado.

El Parlamento Británico concedió a Juana Smith una pensión de 500 libras el 5 de diciembre de 1848 en reconocimiento a los servicios prestados por su marido al país. La pareja siempre se desesperaba por el dinero y él luchó por obtener una pensión para ella durante sus últimos años.

Conocida como Lady Smith durante sus años finales, Juana Smith es conmemorada directamente en el nombre de la localidad sudafricana de Ladysmith, e indirectamente en el de la Ladysmith de la Columbia Británica en Canadá.

Murió el 10 de octubre de 1872.

Los sitios de Badajoz

1643
Septiembre
El duque de Óbidos, al mando de las tropas portuguesas, se acerca a Badajoz con intención de sitiar la ciudad. Tras desistir de su empeño se dedicó a arrasar Valverde de Leganés, la Albuera, Almendral, La Torre de Miguel Sesmero, Alconchel, e Higuera de Vargas


1657
S/F
Primer asedio de Badajoz por parte de las tropas portuguesas en el marco de la Guerra da Restauraçao.

1658
02/06
Asedio de Badajoz por parte de las tropas portuguesas, en el marco de la Guerra da Restauraçao. El asedio finalizaría el 20 de agosto.

1705
Tropas austriacas asedian, arrasan y destruyen prácticamente Badajoz, en el marco de la Guerra de Sucesión en la que estuvieron implicados ejércitos de Austria, Inglaterra, Holanda y Portugal, frente a tropas de España y Francia. (1701-1715)

1809
11/02
Asedio francés. Fracasó al poco de empezar.

1811
26/01
Tropas francesas, en el marco de las Guerra Napoleónicas, sitian Badajoz.
El asedio acabaría el 10 de marzo, siendo ocupada la ciudad el día después.
El 19 de febrero tiene lugar la batalla de Gévora.

08/05
Tropas inglesas asedian Badajoz. El 14 de mayo se levanta el sitio para salir al encuentro del ejército francés en las llanuras de La Albuera.

24/05
A la vuelta de la Batalla de La Albuera, el ejército inglés vuelve a asediar Badajoz. El sitio se levanta el 17 de junio.


1812
17/03
Tropas anglo-portuguesas sitian Badajoz, en manos del ejército francés desde marzo de 1811. El asedio concluye el 7 de abril, con la llamada Batalla de Badajoz, y es el comienzo de uno de los mayores pillajes a los que fue sometida la ciudad por parte de lo soldados ingleses.


FUENTE: remilitari // elaboración propia

Pobre Badajoz

Pocas ciudades europeas, probablemente ninguna, han visto pasar por su historia tanta devastación.

En la existencia de Badajoz se tienen acreditados hasta 20 asedios, 20 estados de sitio.


Desde que la ciudad fuera fundada por un guerrillero levantisco, cristianos, musulmanes, ingleses, españoles, austriacos, irlandeses, portugueses, holandeses, golpistas y tropas africanas han hecho de esta ciudad un eterno caer y volver a levantar. Destruir y volver a construir. Arruinar y volver a crear. Despoblar. Pobre Badajoz.

Con motivo de las guerras napoleónicas, en 1812, el ejército inglés asedia, una vez más, y toma Badajoz el 7 de abril.

Al éxito militar le siguieron saqueos en masa y desórdenes mientras los casacas rojas se emborrachaban, y pasaron unas 72 horas hasta que el orden fue completamente restaurado. Entre los civiles que consiguieron sobrevivir estaban Juana María de los Dolores de León, futura mujer del general Harry Smith, y su hermana.

Cuando llegó finalmente la mañana del 7 de abril, se reveló el horror de la matanza que rodeaba toda la muralla. Los cuerpos fueron apilados y la sangre discurría como ríos en las zanjas y trincheras. Cuando vio la destrucción y la masacre, Sir Arthur Wellesley lloró amargamente y maldijo al Parlamento Británico por concederle tan pocos recursos y soldados. El asalto y las escaramuzas anteriores habían causado en el bando aliado unas 4.800 bajas. La élite de la División Ligera había salido muy dañada, perdiendo un 40% de sus hombres. El asalto fue, sin embargo, un éxito, Wellesley había asegurado la frontera hispano-portuguesa.

La descripción que hace William Grattam de los temidos Connaught Rangers no deja lugar a dudas sobre la bárbara actuación de los soldados ingleses al entrar en la ciudad:

Desvalijaron las tiendas; primero un grupo, que tomó los mejores artículos, luego otro, que pensaba que se había hecho rico cogiendo lo que había sido despreciado por sus predecesores; luego otro, y otro más hasta que no quedaba ni una sola cosa. Unas pocas horas fueron suficientes. La noche caía y entonces sucedió algo que pocas veces un escritor se ha visto obligado a describir. Todos los insultos, hasta la última infamia que la invención humana ha imaginado se perpetraron allí. El día siguiente, el 8 de abril, también fue un día de terror para los desgraciados habitantes de Badajoz; los soldados sin control y absolutamente borrachos no respetaron la vida de nadie, no importaba ni su rango ni su sexo. Si entraban en una casa que no había sido saqueada procedían a destruirlo todo; o, si ya estaba vacía, se ponían a disparar contra las puertas, las ventanas, los habitantes o incluso entre ellos mismos. Luego salían a las calles y disparaban contra las campanas de las iglesias, o contra las palomas y las lechuzas que poblaban las torres de la ciudad. Luego empezaron a disparar contra sus camaradas y muchos fueron asesinados para arrebatarles el botín. Morían a manos de aquellos que unas pocas horas antes hubieran arriesgado sus vidas para protegerles en el asalto a la brecha. Luego arremetieron contra las indefensas mujeres y les arrancaron las baratijas que adornaban sus cuellos, dedos y orejas. Finalmente las despojaron de sus ropas y cometieron todo tipo de excesos.


Parece que sobre Badajoz recayó desde los primeros días de su existencia la maldición de Tántalo.


FUENTE: losarapiles.com // wikipedia


La Batalla de Badajoz (1936)

La Batalla de Badajoz desarrollada durante la jornada del 14 de agosto de 1936, resultó en una de las victorias que se consideran de mayor trascendencia durante la Guerra Civil Española del bando golpista sublevado contra el Gobierno legítimo de la II República, ya que permitió la comunicación entre las áreas de su control del norte y sur, a la vez que aisló definitivamente del país vecino, el territorio controlado por el Gobierno republicano.

Tras la batalla, y fiel a la maldición que se cernía sobre Badajoz, escenario de tantos asedios y sitios, se desencadenó uno de los episodios más deleznables de represión y asesinatos de toda la guerra, recordando al que cien años antes habían llevado a cabo tropas inglesas en las mimas calles.


La Batalla de Badajoz (1812)

Entre el 16 de marzo y el 6 de abril de 1812, la ciudad de Badajoz fue sitiada por el ejército anglo-portugués bajo el mando de Arthur Wellesley, duque de Wellington. El sitio fue uno de los más sangrientos de las Guerras Napoleónicas, con cerca de 3.000 soldados muertos en unas pocas horas de lucha intensa hasta que el asalto llegó a su fin, con la rendición y retirada de la guarnición francesa.

Sitio

Tras la captura de las ciudades fronterizas de Almeida y Ciudad Rodrigo en sitios anteriores, la fuerza anglo-portuguesa se dirigió a Badajoz a capturar la ciudad y asegurar las líneas de comunicación con Lisboa, la base primaria de operaciones del ejército aliado. Badajoz estaba protegida por unos 5.000 soldados franceses al mando del general Armand Philippon, y poseía unas fortificaciones mucho más fuertes que Almeida o Ciudad Rodrigo, con una sólida muralla cubriendo numerosos fuertes y bastiones. Badajoz ya se había enfrentado a dos sitios sin éxito y estaba bien preparada para un tercer intento, con las murallas reforzadas y algunas áreas alrededor de las murallas inundadas o minadas con explosivos potentes.

El ejército aliado, de unos 25.000 hombres, sobrepasaba en mucho a la guarnición francesa en una proporción de cinco a uno, y tras rodear la ciudad, empezó a instalar el sitio preparando trincheras, paralelos y movimientos de tierra para proteger a la artillería pesada. Mientras se desarrollaban los movimientos de tierras, los franceses hicieron varias incursiones para intentar destruir las líneas avanzadas hacia la muralla, pero fueron repetidamente repelidas por los tiradores británicos y contraatacados por la infantería.

Con la llegada de los obuses de 18 y 24 libras, los aliados empezaron un intenso bombardeo de las defensas de la ciudad mientras uno de los bastiones defensivos era tomado por los casacas rojas del General de la 3.ª División Thomas Picton. La captura del bastión permitió movimientos de tierra más extensos y pronto un laberinto de trincheras fue acercándose sigilosamente a las altas murallas de piedra, mientras los cañones continuaban disparando a las murallas. El 5 de abril habían sido abiertas dos brechas en la muralla y los soldados se prepararon para asaltar Badajoz. La orden para atacar fue retrasada 24 horas para permitir que se hiciera otra brecha en la muralla. Se empezaron a filtrar noticias a los aliados de que Soult estaba en marcha para reforzar la ciudad y se dio la orden de lanzar el ataque a las 22:00 del 6 de abril.

La guarnición francesa, consciente de su situación, minó las grandes brechas de la muralla y se prepararó para el inminente asalto.


El 88 Regimiento, «The Devil's Own», en el Sitio de Badajoz, por Richard Caton Woodville Jr.

Con tres grandes brechas en la muralla y el Mariscal Soult en marcha para socorrer a la ciudad, Wellesley ordenó a sus regimientos asaltar la ciudad a las 22:00 el 6 de abril y las tropas se adentraron con escalas y diversas herramientas.

Los primeros hombres en asaltar la brecha fueron los Forlorn Hope —en el ejército inglés se denominan así a los efectivos de asalto, generalmente voluntarios con ganas de ascender en la carrera militar y que llevan a cabo misiones suicidas o de elevadísimo riesgo—, quienes lideraban el ataque principal con la 4.ª división y la División Ligera de Craufurd, mientras se llevaban a cabo ataques de distracción al norte y al este por los soldados portugueses e ingleses de la 5.ª división y de la 3.ª de Picton.

Justo cuando los Forlorn Hope estaban empezando el ataque, un centinela francés dio la alarma. En pocos segundos, los puestos de defensa se llenaron de soldados franceses, que vertían un granizo letal de fuego de mosquete a las tropas en la base de la brecha. Los británicos y los portugueses llegaron en oleada y corrieron hacia la muralla, encarando una asesina descarga de artillería de mosquetes y granadas, piedras, barriles de pólvora con plomo e incluso paquetes de heno ardiendo.

La descarga furiosa de artillería devastaba los soldados británicos en la muralla, y la brecha pronto empezó a llenarse con muertos y heridos, los cuales tenían que ser sorteados por las tropas de asalto. A pesar de la masacre, los casacas rojas continuaron llegando valientemente en oleadas de gran número, sólo para ser acribillados por descargas sin fin y metralla de granadas y bombas.

En sólo dos horas, unos 2.000 hombres habían muerto o habían sido heridos gravemente en la brecha principal, mientras un número indefinido de la 3.ª división fueron tiroteados en la maniobra de distracción. El propio general Picton fue herido mientras escalaba para intentar llegar a lo alto de la muralla. En cualquier sitio que atacaban, los soldados aliados fueron parados y la carnicería fue tan inmensa que Wellesley estuvo a punto de pedir parar el asalto, cuando los soldados finalmente se introdujeron en la muralla.



Diagrama del Sitio de Badajoz


La 3.ª división de Picton finalmente consiguió llegar a la zona de La Alcazaba, situada en la parte más alta de la población, donde los franceses tenían previsto refugiarse en el momento final.

Desde allí lograron enlazar con los hombres de la 5.ª división, quienes también estaban intentando adentrarse en la ciudad. Una vez que se introdujeron, los soldados portugueses y británicos estaban en gran ventaja numérica, y los franceses empezaron a retroceder. Viendo que no podían resistir más, el general Philippon se retiró de Badajoz y se dirigió al fuerte de San Cristóbal, situado en la orilla derecha del Guadiana donde, finalmente, depuso las armas.
Al éxito militar le siguieron saqueos en masa y desórdenes mientras los casacas rojas se emborrachaban, y pasaron unas 72 horas hasta que el orden fue completamente restaurado. Entre los civiles españoles que consiguieron sobrevivir estaban Juana María de los Dolores
de León, futura mujer del general Harry Smith, y su hermana.

Cuando llegó finalmente la mañana del 7 de abril, se reveló el horror de la matanza que rodeaba toda la muralla. Los cuerpos fueron apilados y la sangre discurría como ríos en las zanjas y trincheras. Cuando vio la destrucción y la masacre, Sir Arthur Wellesley lloró amargamente y maldijo al Parlamento Británico por concederle tan pocos recursos y soldados. El asalto y las escaramuzas anteriores habían causado en el bando aliado unas 4.800 bajas. La élite de la División Ligera había salido muy dañada, perdiendo un 40% de sus hombres. El asalto fue, sin embargo, un éxito, Wellesley había asegurado la frontera hispano-portuguesa y podía moverse ahora contra el mariscal Soult en Salamanca.

El saqueo de la ciudad de Badajoz a cargo de las tropas inglesas con posterioridad a la batalla, incluyendo violaciones y asesinatos indiscriminados de la población civil, se encuentra entre los más terribles y sangrientos acontecimientos de la Guerra de la Independencia.

FUENTE:
WIKIPEDIA



El Cateto

EXTRACTO DE LA HOJA DE SERVICIOS DEL CAPITÁN DE LA LEGIÓN DON CARLOS TIEDE ZENEN

El día 13 emprende la marcha al mando de su compañía y a retaguardia de la Bandera en dirección a Badajoz, llegando a las inmediaciones de la misma a las 04´00 horas; poco después emprende la marcha a pie para envolver Badajoz fuera del alcance del fuego de fusil y cañón de la ciudad. Atraviesa la carretera de Los Santos (se refiere a la carretera Badajoz-Granada, más conocida como carretera de Sevilla) y al anochecer, a llegar a la carretera de Olivenza, avanza a retaguardia de la columna contra Badajoz. Un cabo de Regulares que marcha en vanguardia, se apodera del Cuartel de Menacho a pesar del violento fuego enemigo, quien tiene perfectamente enfilada con sus fuegos la citada carretera, haciendo necesario buscar los abrigos de la cuneta de la carretera para evitar bajas.

Al mando de su Compañía se establece durante la noche en un grupo de casas, montando el servicio de seguridad. El 14, calmado ya el fuego enemigo, entra al mando de su Unidad, a las 08´00 horas en el Cuartel de Menacho. Todo el Cuartel está bajo un fuego violentísimo del enemigo que, a una distancia de 200 metros, tiene perfectamente enfiladas todas las ventanas y puertas del Cuartel. Se hace necesario poner colchones y sacos de arena en ellas, mientras nuestra Artillería bombardea, auxiliada por los aviones, el Cuartel de Caballería (se refiere al Cuartel de la Bomba) que a cien metros de nosotros está aún ocupado por el enemigo. Cerca de las 12´00 horas parte de oficiales y soldados enemigos, que defienden aquél Cuartel, se pasan a nuestro lado, pero, no obstante, sigue el fuego violento, pues han sido sustituidos por milicianos rojos.

Cerca del mediodía y, seguramente a consecuencia del bombardeo de nuestra Artillería, Aviación y el tiro eficaz de nuestras ametralladoras, cesa algo el fuego enemigo.

A las 14’00 horas este Capitán recibe orden de penetrar con su Unidad en Badajoz, siendo agregados a él, para este fin, una Sección de ametralladoras y un cañón de 7 centímetros.

Inmediatamente se emprende el avance, llevando en vanguardia a la 1ª Sección. Sin gran resistencia se toma la Comandancia militar, continuando más tarde a la cárcel, donde son libertados numerosos detenidos, así como puestos en libertad, en el Cuartel de la guardia de Asalto, numerosos guardias civiles y guardias de Asalto (posiblemente se daba a un error a causa del desconocimiento del redactor del informe. Las dependencias de la guardia de Asalto estaban ubicadas en el Cuartel de San Francisco, actual sede de la delegación de Hacienda y edificio situado encima de Caja Badajoz, donde estaba acantonado el Regimiento de Infantería Castilla 16 antes de su traslado al Cuartel de Menacho, en las afueras de la ciudad. El lugar en el que estaban detenidos los guardias civiles y guardias de Asalto sublevados era, como sabemos, el antiguo Convento de San Agustín y sede del Regimiento de Infantería Gravelina 41, antes de su unificación con el Castilla 16, que es al Cuartel al que se refieren en este informe).

Más tarde se avanza sobre la catedral, de donde se recibe fuego. El cañón, puesto en posición, abre fuego contra la puerta (esta puerta cañoneada por los rebeldes fue la puerta del Cordero), la cual es atravesad por los proyectiles, que explotan dentro. Por fin, después de mucho trabajo, la 1ª Sección consigue abrir la puerta y reducir dentro de la catedral a los milicianos que aún la defendían. Con este último episodio termina la ocupación de Badajoz.

El día 15 es revistado por el Teniente Coronel primer Jefe, quien dirige a la Bandera su felicitación por la actuación, concediéndole al Guión de la Bandera una corbata con la inscripción “Campaña anticomunista de Andalucía”.
El 16, al mando de su Unidad, y en camiones, marcha a Mérida.

Mientras tanto, en las calles de la ciudad se había organizado la caza humana. Legionarios y regulares detenían a todas las personas que encontraban en su camino y les abrían las camisas para mirarles los hombros, buscando señales de las culatas de las armas. Muchos desgraciados fueron asesinados sobre el terreno, ya que si tenían esas señales se les disparaba allí mismo.

Poco a poco fueron apareciendo las primeras camisas azules de falange que más tarde serían legión. Muchas personas que no las tenían, aunque después juraron haber sido simpatizantes de Falange desde su fundación, se anudaron un pañuelo blanco en el brazo derecho y saludaban, brazo en alto, a todos los oficiales con los que se cruzaban. Estos falangistas de nuevo cuño colaboraron activamente en las detenciones, denunciando e indicando dónde se habían refugiado los milicianos huidos.

Siendo Badajoz ciudad fiel a la República, en la que se celebraban manifestaciones a las que acudían miles de personas, no se comprende de dónde salieron tantos falangistas después de su ocupación.

Hacia las seis de la tarde había cesado toda resistencia y la ciudad estaba prácticamente en manos de los rebeldes, aunque desde diversos puntos se seguían oyendo los disparos bajo los que cayeron asesinadas en plana calle muchas personas.
En el Palacio de la Diputación también se había refugiado un nutrido grupo de personas que, al ser desalojadas, muchas de ellas fueron asesinadas en la esquina de las calles Felipe Checa y Hernán Cortés. Para empapar la sangre de esta masacre se utilizaron rollos de papel de embalar procedentes de los Almacenes La Paloma.

Sobre las seis y media de la tarde apareció en San Juan, procedente de la calle Encarnación, un grupo de mujeres. Entre ellas caminaban algunos hombres que trataban de pasar desapercibidos. Cuando algún legionario o moro intentaba identificar a estos hombres, las mujeres les hacían carantoñas y zalameos distrayéndoles. En la esquina de la calle San Juan con la de la Soledad descansaba sentado un legionario herido en la cara que se fijó en el grupo, y ante la sorpresa de todos los presentes lanzó un grito e incorporándose se abalanzó sobre ellos diciendo “¡Ven aquí, maricón!”.

Este legionario pertenecía a la IV Bandera y había reconocido a la persona que la tarde anterior les había hecho frente desde el puente del Rivillas, consiguiendo, además, salir indemne a los disparos de los legionarios.

Esta persona que no era otra que “el Cateto”, al verse reconocido comenzó a correr calle Soledad abajo. En su carrera recogió un fusil de los muchos que habían abandonado los milicianos en su fuga. Al verse acorralado buscó refugio en un portal situado un poco más arriba del local de Muebles Salas y desde allí abrió fuego contra los que le perseguían, impidiéndoles acercarse.

La alarma cundió rápidamente por la zona y muchos soldados que vagaban por los alrededores preguntaban qué pasaba, respondiéndoseles que era “el maricón de ayer” y aunque no todos sabían a qué se referían, los que el día anterior habían disparado contra él sin conseguir darle se propusieron cogerlo a toda costa.

Sin embargo, no había manera de acercarse ya que “el Cateto” cubría perfectamente la calle desde su precario refugio. (Por lo visto intentó entrar en el domicilio, al que se accedía por una escalera, pero no pudo entrar porque sus propietarios no abrieron). Desde el exterior se le amenazaba de muerte si no se entregaba, pero él no hizo caso. Esta negativa a entregarse y la dificultad que suponía acercarse a él con el consiguiente riesgo de resultar herido o muerto, ahora que lo peor de la batalla había pasado, exasperó de tal manera a los legionarios, que determinaron efectuar un ataque en toda regla.

Para llevarlo a cabo decidieron atacar simultáneamente desde ambos extremos de la calle. Muchas personas oyeron los gritos que los legionarios se daban desde un extremo a otro para coordinar los movimientos y aunque “el Cateto” también los oía, nada podía hacer sino mantenerse firme, ya que por lo visto, la rendición no entraba en sus planes. (Algunas personas han manifestado que formó parte de los piquetes que cometieron los asesinatos que ya tratamos. Lo que explicaría, en cierto modo, esta negativa a rendirse). De esta manera se lanzaron al ataque desde ambos flancos, sin importarles ya nada, tanto era el enfado que tenían.

“El Cateto” prácticamente no pudo hacer nada, ya que al avanzar los legionarios pegados a la pared, debía descubrirse para disparar hacia un lado o hacia el otro, por lo que rápidamente llegaron hasta él. Fue fusilado en la misma calle.
Una vez dominada totalmente la situación en el interior de la ciudad, se establecieron controles en las distintas salidas. En estos controles se registraba a las personas que intentaban salir, deteniendo a gran número de ellas y a los que, por extraño que parezca, pretendían hacerlo con armas ocultas o tenían en sus hombros la marca fatídica, se les ejecutaba sobre el terreno.
Salud.


FUENTE:
guerracivil.forump.es

Los Sabáticos

Al iniciarse los años 50, fue constituyéndose en el Badajoz pacato y asustadizo de entonces, una tertulia de jóvenes estudiantes, pintores, novelistas y profesionales, que se sabían con gustos e ilusiones diferentes a los hegemónicos del momento.

La mansión de Esperanza Segura Covarsí, mujer de extraordinaria sensibilidad e independencia, fue el lugar de los encuentros semanales, que solían celebrarse los sábados y donde se discutía de todo lo humano y divino.

Los sabáticos, como pronto se les conocería en la ciudad, iconoclastas y provocadores, tanto en el lenguaje como en la vestimenta y conducta, fueron una corriente de aire fresco.


Continuará....


FUENTE: GRAN ENCICLOPEDIA EXTREMEÑA TOMO 9

Ibn Marwan

Ibn Marwan es una de esas figuras señeras e irrepetibles de los fastos de la Extremadura musulmana que, junto a las de Mahmüd, al-Muzaffar, al-Mutawakkil o Geraldo Sem Pavor, componen ese intrépido y monumental retablo histórico de nuestros hazañosos siglos medievales.



Abd al-Rahman b. Muhammad b. Marwan, fundador de Badajoz y artífice de su capitalidad, sin cuyo antecedente no se hubiera producido como eje del reino aftasí —génesis de una concepción geohistórica cuyas contingencias políticas sobrevivirían permanentes— aparece, con su silueta errante y legendaria, como uno de esos hombres dramáticos que el destino coloca en el mágico e ininteligible juego de la historia: tal es la importancia que damos a nuestro personaje. Y lo hacemos convencidos de que, al escribir historia, estamos valorando no sólo unos acontecimientos —necesarios siempre a la primera persona del discurso— sino a sus resultados, no tan solo inmediatos sino futuros, porque esos son los que, en un encaro planetario de la historia, permiten que esta sea entendida en su más asombroso mensaje.

Dozy, que llamó a Ibn Marwan renegat audacieux, le dedicó algunas sabrosas páginas de su Histoire des musulmans d'Espagne; Codera hizo un detallado y completo resumen de sus hechos y su familia en su opúsculo Los Benimeruan en Mérida y Badajoz; Lévi-Provençal ajustó sus hazañas en su Historia de la España Musulmana utilizando pasajes inéditos de Ibn Hayyan; Sánchez Albornoz le dedicó dos densos y apretados capítulos de su obra El Reino de Asturias; Isidro de las Cagigas ofreció tensos pasajes de sus Mozárabes; el profesor cairota Makki, en su edición del Muqtabis II de Ibn Hayyan, aclaró en sus notas textuales algunos aspectos históricos y biográficos, y anunció un específico ensayo sobre la revolución del muladí en Orientalia Hispánica. Los cronistas musulmanes Ibn al-Qütiyya, Ibncldari, Ibn al-Atlr, Ibn Jaldün, Ibn Hayyan, nos han dejado completos y suficientes relatos sobre las vicisitudes de los Banü Marwán los que, con el aprovechamiento de los textos de Ibn Hayyan no traducidos aún, nos permiten ajustar no poco los movimientos y escenarios por donde el intrépido cabecilla anduvo. No contamos, empero, por estar desaparecida, con la crónica dedicada a nuestro personaje por al-iRazi, contemporáneo de los Banü Marwan, de la que da cumplida noticia la Risála fl fací al-Andhlus de Ibn Hazm. Algunas noticias escuetas de los acontecimientos nos dieron los cronistas cristianos: el Albeldense, el Chronicon Lusitano, el de Sampiro y Ximénez de Rada.

Los cronistas y autores llaman a Ibn Marwan, al-Yilliql, es decir el gallego. Al-Dabbi señala que Ibn Marwan era hijo de Marwan al-Yilllql nombre que tomó de su país, lo cual no quiere decir que Ibn Marwan fuera oriundo de lo que hoy conocemos por Galicia, pues si los geógrafos musulmanes nunca llegaron a distinguir netamente Galicia, los historiadores árabes incluyen bajo la denominación de Yilllqíyya tanto a Galicia como Asturias y el reino de León. Por tanto, lo que viene a significar todo esto es que el más próximo ancestro, en todo caso, de nuestro personaje procedía de los reinos cristianos. Se ha entendido por algunos historiadores que el hecho de que apareciera en Marida un primer Yilllql, impide que tal apodo recayera en nuestro Ibn Marwan por su alianza con el asturiano Alfonso III. Ya Dozy, y más tarde Simonet hicieron esta acotación, mientras Codera había hecho la otra; el historiador badajocense Martínez y Martínez se guió de Dozy, y tuvo a mano una nota posterior de Codera, proporcionada por Saavedra que le hizo rectificar. Pero en este punto, a pesar de todo y de lo contradictorio que pueda resultar su texto, Ibn Jaldun lo expresó con una claridad tajante en un texto que viene a decir, tras la sublevación de Ibn Marwan en el 868, que al efectuarse —por el emir Muhammad— una expedición militar contra los gallegos, uniéronseles los muladíes (a Ibn Marwan) con quienes se dirigió a la frontera y pactó con Alfonso III, rey de dichos gallegos, causa por la cual a Ibn Marwan se le aplicó el apodo de el Gallego. El otro sobrenombre, al-Maridí, evidencia que era de Mérida. Desde tiempos atrás debió establecerse en esta ciudad su familia, oriunda, sin duda, de los pagos cristianos del Norte de Portugal, o de cualquier otro espacio de los reinos de León o Asturias.


Ibn Marwan al Yilllql era un muwallad, un muladí, es decir un renegado de su religión que, mediado el siglo IX, vivía en Mérida y al que, bien pronto, debió brotarle ese sentimiento de rebeldía e independencia que centelleaba en el alma tensa y abrupta de los extremeños. Volvería con él, nunca fue olvidado, ese dramático nacionalismo de raza y paisaje que alentaba en el miajón de los terruños del Guadiana, y que reverdecía en inversa proporción a las represiones omeyas; Cagigas compara el sentido patriótico de la sublevación de Marwan, de cuño nacionalista, con aquel que presidió la postura de Suintila o los mozárabes toledanos. Encontraba Ibn Marwan una vez más en Mérida esa población abigarrada de beréberes levantiscos, muladíes aventureros, judíos cosmopolitas y mozárabes cuyo hispanismo se mantenía llameante. Supo el intrépido caudillo aprovechar los arraigados nudos religiosos de cada facción y mixturarlos en una urgente y maniobrera combinación política. Codera al que siguieron Cotarelo y Martínez y Martínez, uncido este más literalmente a Simonet, señaló unos posibles yerros de Dozy continuados por Simonet que rectificó enseguida, al interpretar pasajes de Ibncldarl e Ibn Hayyan según los cuales nuestro personaje predicó entre sus adeptos, para conseguir sus fines, una nueva religión, término medio entre islamismo y cristianismo.

No podemos, a la luz de nuestras fuentes cronísticas, precisar con justeza la frontera religiosa flanqueada por Ibn Marwan entre secuaces de tan dispares convicciones. Pero no dudamos en que el muladí emeritense hubo de apoyarse en compleja base político-religiosa que permitiera una cohesión suficiente para asegurar sus difíciles éxitos. Tal fuerza de cohesión es señalada por los propios cronistas: los graves acontecimientos dentro del Islam que dice Ibn al-Qütiyya no parecen indicar otra cosa. Isidro de las Cagigas más recientemente resucitó el tema, afirmando esta iniciativa y actividad religiosa a la vista de la configuración ideológica de aquel tiempo, lleno de indecisiones y errores heréticos, confundidos y mezclados entre musulmanes y cristianos; ensayos y reformas hoy disparatados, no se tenían entonces por tales. Prueba concluyente del coherente movimiento de Ibn Marwan fue la larga duración de su principado a pesar de las violentas represiones omeyas.

Es indudable que uno de los grandes apoyos del bravo muladí, el que era un neomusulmán, un muwallad, fueron precisamente los cristianos. Veremos más adelante como cristaliza este apoyo. No sólo se sirvió de ellos en sus filas sino que además se alió con Alfonso III y llegó a combatir a su lado. Esa es la razón por la que Ibn Hayyan escribía que se alejó de las filas musulmanas para entrar en las de los cristianos. Prefirió su amistad y su alianza a la de los fieles que se dirigen en sus oraciones hacia la qiblah..., para añadir seguidamente este texto expresamente significativo: su política estaba orientada en sentido netamente español, es decir, daba preferencia a los muladíes y los prefería a los árabes. Quedan así ratificadas las palabras de Ibn al-Qütiyya de que llegó a ser el jefe de los renegados en el Occidente. Pero Ibn Marwan se acomodó, no obstante, a los cambios oportunos. Cuando obtuvo licencia para reedificar Badajoz se pasó otra vez a las filas islámicas y luego volvió a la rebeldía.

Los cronistas musulmanes nos ofrecen un duro y expresivo retrato de nuestro personaje, pasado, naturalmente, por filtros no poco parciales. Pero sus textos descubren la energía, el talante guerrillero, la astucia y sagacidad de un hombre que había de batirse errante y a diario, ora atrincherado en los baluartes roqueros de la Baja Extremadura, ora en correrías desatadas por los ásperos caminos andaluces, con un enemigo poderoso e implacable. Ibn al-Qütiyya dice que era agudo, artero y perspicaz para la guerra en tal extremo que no había quien le aventajase; Ibn Hayyan le calificó de una malignidad tan insuperable que cualquiera podía gemir ante su mirada, y en otro pasaje que tenía fama de caudillo temible, sus noticias eran muy celebradas y sus ataques dejaron un saldo desfavorable en su conjunto. Sus actos crueles le valieron gran reputación y respeto entre los emires sus rivales, que terminaron por colocarle por encima de ellos.


FUENTE: Manuel Terrón Albarrán. Extremadura Musulmana

Los jardines de Antonio Juez



La gran personalidad artística y polifacética de Antonio Juez extendió su influencia positiva a los jardines de Badajoz, pues fue nombrado Jardinero Mayor por la Corporación Municipal a raíz de su alergia a los cobaltos, que le impedía pintar con la intensidad que le gustaba. Por ello, desde el referido nombramiento, interino, del 27 de enero del año 1948 (realizado a petición del pintor Adelardo Covarsí, del poeta Manuel Monterrey y de López Prudencio, entre otros) y casi hasta su muerte, ocurrida en 1963, desempeñó Juez una intensa actividad a lo largo de trece años diseñando nuevos jardines o remodelando los antiguos. Indudablemente Juez contó con la importante ayuda del feraz suelo de Badajoz y con la abundancia de agua que, enseguida, producen una exuberante vegetación, contribuyendo el segundo elemento a la formación de cascadas, fuentes y estanques que tanto le gustaban para crear entornos íntimos y naturales en donde también la fauna tenía su lugar. Porque en los jardines trazados o reformados por Juez prevalece el elemento natural y rústico, dosificado de manera muy inteligente para que pase casi desapercibida la mano del hombre. De este modo son jardines que participan, por un lado, de nuestra larga tradición hispanomusulmana, pero, por otro, de las tendencias italianas que surgieron con el manierismo del siglo XVI, observándose también en ellos, claro está, indiscutibles detalles neobarrocos, románticos, modernistas y simbólicos.





Por otra parte, está siempre presente en los jardines diseñados por Antonio Juez su gran conocimiento de los bellos parques portugueses, pues sentía una gran admiración por la delicada jardinería lusitana. Citemos, a propósito de lo anterior, algunos párrafos contenidos en su obra autobiográfica Por nuestros caminos. Historia ingenua de dos almas felices, en los que se refiere a los hermosos jardines de Cascáis que nuestro artista conocía muy bien debido a las largas temporadas veraniegas que disfrutaba en la linda ciudad costera portuguesa, plena "de vistosos jardines provincianos, jardines de ese gusto peculiar de los portugueses, que tienden a la rusticidad en combinación de lagos y rocas, en los que no puede faltar la blanca interrogación del casal de cisnes, entre cataratas de flores y grandes árboles selváticos". Y en ese mismo libro alaba Juez los "parques y bosques bellísimos" de Estoril, la elegante población inmediata a Cascais. Y no podemos olvidar la gran atracción que sentía nuestro artista por los magníficos parques lisboetas llenos de jardines colgantes como los babilónicos (Tapada de Ajuda, Eduardo VII, As Laranjeiras, Da Estréla...) y sus bellas y cuidadas avenidas impecablemente ajardinadas, como la de la Libertad. Jardines lisboetas que culminan en el maravilloso alarde de la Estufa Fría "¡fantasía de dioses que pueden crear paraísos!". No en vano, para Antonio Juez los portugueses son "los más expertos jardineros que he conocido". Se nota, por otra parte, en los anteriores párrafos el intenso amor de Juez a la naturaleza en general y desde luego a la naturaleza domesticada presenté en los jardines, sin duda un punto de partida decisivo e imprescindible para entender su posterior y eficaz labor en Badajoz como Jardinero Mayor.

También sentía Juez una gran atracción por los magníficos jardines de Curia, la elegante localidad portuguesa famosa por su balneario de aguas salutíferas, en la que Juez y su amigo David da Silva pasaron algunas temporadas debido a las dolencias renales del artista. Una Curia "embalsamada de resinas que se efluvian de los pinares del entorno" y envuelta en el intenso olor "que exhalan sus cedros, sus abetos y eucaliptos" que se disponen en torno a "las aguas del bellísimo lago del parque" Juez quedó evidentemente conmovido en lo más hondo de su espíritu sensible por todos estos paradisíacos jardines casi naturales, por sus frondas y por sus lagos, cascadas y juegos de agua: indudablemente trataría de llevar a Badajoz algo de lo que había quedado impresionado en su retina o en las placas de las dos cámaras fotográficas que solía utilizar en sus viajes, sus inseparables Kodak inicial y una más moderna Leica después. Así se entienden los hermosos párrafos que dedica por ejemplo al citado estanque de Curia con sus "sauces enormes que en estático narcisismo se debruzan sobre el lago como mágicas cascadas de verde claro y transparente para mirar en él su dejadez y belleza". También, cuando visita Coimbra, llaman la atención a la refinada personalidad de Juez "el maravilloso e interesantísimo Jardín Botánico" y la Quinta de las Lágrimas, con sus idílicos parque y estanque que recuerdan a la infeliz Inés de Castro mencionada en los versos de Camoes. Y lo mismo ocurre cuando describe los parques de Oporto con sus "jardines bellísimos rebosantes de flores que se elevan y sobreponen unos sobre otros en vistosidad inigualable que hacen recordar la magnificencia de los jardines colgantes de Babilonia". Del mismo modo alaba de manera extraordinaria el parque del antiguo


Palacio Real y anterior monasterio de Bussaco (convertido en hotel de lujo) que relaciona con "Las "fantasías orientales de los jardines de Aladino". Gran efecto causó a Juez el parque natural del "Bom Jesús do Monte" en Braga, la vieja sede episcopal portuguesa: sus glorietas, fuentes, caminos, estatuas, monumentales escaleras, recoletas capillas, cascadas, lagos cubiertos de nenúfares, camelias gigantes como no se ven en ningún otro sitio y enormes filodendros que, por las formas tan peculiares de sus hojas, relaciona el artista con esqueletos humanos, hicieron salir de la ágil pluma de Juez frases verdaderamente encomiásticas sobre este lugar pleno de misterio y "de verdadero encanto y maravilla", poblado de "hiedras y madreselvas" que "ponen tapicerías caprichosas y efectistas sobre piedras y troncos". Y no podemos olvidar, a la hora de buscar los modelos inspiradores de los jardines que Juez llevó a cabo en Badajoz, los hermosos vergeles de Olivenza, de estirpe precisamente portuguesa y que nuestro artista conocía perfectamente, y los de Sevilla (Alcázar y Parque de María Luisa) que "tienen el don de la atracción y del encanto"

Antonio Juez, persona meticulosa y ordenada, anotaba minuciosamente, como en un diario, todas las incidencias de sus viajes y desde luego no faltaban nunca las referencias a los jardines y a la naturaleza que tanto amaba, como hemos comprobado. Tales anotaciones eran reforzadas con apuntes y dibujos a los que tan aficionado era por su profesión y con las muchas fotografías que gustaba realizar. Por ello en su memoria, en sus observaciones manuscritas y en el material gráfico del que disponía había suficientes recursos que, añadidos a su fértil imaginación de gran artista, fueron los pilares fundamentales de sus ilusionados proyectos de nuevos jardines para Badajoz, su queridísima ciudad natal.

No podemos olvidar, a la hora de iniciar estas breves notas sobre los jardines de Badajoz, a los alcaldes del momento, que apoyaron al pintor Antonio Juez decididamente en sus proyectos: Antonio Masa Campos y Ricardo Carapeto Burgos.

FUENTE: Florencio-Javier García Mogollón. Catálogo Exposición. Diputación de Badajoz.



La Munya de Badajoz

El Collar Aftasí
Don Emilio García Gómez, nuestro insigne arabista, accede, generosamente, a la petición que hace pocos días le hice en una de las sesiones de la Academia de la Historia: darnos, como ha hecho, un poema árabe de un poeta de Badajoz con su traducción, y en autógrafo suyo, para ALMINAR.

Son los versos de Abú-l-Hassan Muhammad b. Said b. Abd al- Aziz al-Qabturnuh que, junto con sus hermanos Abu Bakr y Muhammad, floreció en nuestra ciudad a los finales del siglo XI en la Corte del último aftasí, el excelso y malaventurado Umar al-Mutawakkil. Los tres hermanos fueron poetas, palaciegos, ricos e influyentes. Quizás su apodo Qabturnuh atesore viejas raíces iberas, quizás se hilvane con voces latinas que, Significando «cabeza redonda» (clásico caput, medieval torno, cómodos progenitores del arabizado Qabfurnuh) o «vuelve cabezas» que hace años propusiera don Emilio, usaban coloquialmente los mozárabes. Pero sólo Alá, en su omnipotente sapiencia, debe conocer de dónde les vino el burlesco y expresivo remoquete.






El dístico de al-Qabtürnuh cruzó todas las antologías. AI-Mutamid, el rey - poeta de la taifa sevillana se los sabía a través del Qabturnuh mayor, y el día de Sagrajas, recordando a su hijo Abú Hasim, los recitaba, ardoroso, en el fragor polvoriento del combate. Junto al Gévora, florido de adelfas, el rey sevillano podía abrazar a su gusto las lanzas de los legionarios de Castilla, violentas y embravecidas, mientras tronaba el tambor almoravid.

Aquel Badajoz del siglo XI, capital del reino, se convirtió en áulica corte, agora de sabios, palenque de poetas, ciudad de fiestas y saraos. Umar había construido una munya junto al Guadiana colmada de jardines, con altas palmeras y sonoras fuentes ocultas.

Le puso por nombre al-Badia que en árabe significa la soberbia, la maravillosa. Allí se rodeó de poetas, efebos y cantoras. En el plenilunio primaveral, en las anchas noches del estío, olorosas a parvas y al húmedo frescor del Guadiana, corría el vino, se cantaba el verso; las veladas en al-Badia se prolongaban interminables.

Los cronistas musulmanes nos legaron sabrosos testimonios de los poetas y del ambiente del Badajoz aftasí. Al-Maqqari recoge variadas noticias de las fiestas en la munya, de los poetas que intervenían y de los versos del propio rey. Ibn al-Abbar refiere el viaje de Umar acompañado del poeta Ibn Abdún a Santarem para ver al cantor de Alcabideche, Ibn Muqana y los convites y fiestas poéticas celebradas en la hermosa ciudad del Tajo. Al-Fath al Jaqan nos da amplias referencias de estos viajes y de los días felices de la corte aftasí.

Una legión de poetas había en Badajoz cantando bajo los cielos altos y limpios de la ciudad, que cruzan parsimoniosas las cigüeñas, junto a los vergeles de su alfoz y las palmeras al alinde del viejo Guadiana.

De los tres Qabturnuh, Abu Bakr era sin duda el mejor. En sonoros versos pidió a Umar el regalo de un halcón, y en otros invitaba a sus amigos a gozar de lugares deliciosos, del vino y el perfume. Era el más rico, y secretario del propio Rey.

Ibn Yaj cantó la despedida de la amada y no satisfecho en Badajoz pasó a la corte sevillana de al-Mutamid. Ibn Quzman aunque originario de Córdoba fue también secretario del Rey al-Mutawakkil.

Ibn Abdun quizás el más excelso de todos, el de mayor gloria de las antologías. Era oriundo de Évora, la bella ciudad portuguesa, perla del collar aftasí.

Trabó gran amistad con Umar cuando éste era gobernador de aquella ciudad y luego fue su secretario en la corte de Badajoz. Tenía una memoria impresionante, recitaba sin perder líneas el Kitab al-Agani, inmenso tesoro de tradiciones, cantos y versos de los antiguos árabes.

Su poema de mayor celebridad fue la qasida al-Bassama, también llamada por su nombre la qasida abduna, en donde canta el final trágico de los aftasíes a manos de los almorávides. Los musulmanes consideran el poema como pieza maestra y los cronistas vertieron sobre ella inmensos elogios. Abd al-Wahid al-Marrakusi decía que era perla virgen, superior a la poesía y mayor que la magia.

La victoria de Sagrajas marcó el final de las taifas, engullidas, a poco, por los duros almorávides. Badajoz se entregó y Umar al-Mutawakkil fue destronado. Una tarde de primavera de 1095 en que estallaban las rojas rosas de al-Badia, y los lirios del Guadiana tapizaban floridos las laderas del alcázar, Umar fue conducido camino de Sevilla. Tras las almenas de las altas torres, Umar veía hundirse el sol como también para siempre se hundían las fiestas y los versos de su Badajoz amado. Era la última, la mejor de sus nostalgias, esa nostalgia que parece flotar aún, misteriosa e inconsútil, en las noches rumorosas del Guadiana.

A la vera del Rivillas paró la comitiva y un esbirro del general Sir b. Abu Bakr le decapitó.

FUENTE: Manuel Terrón Albarrán. Alminar. Mayo 1979.

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Junto a la densa historia política de Badajoz durante los siglos XI al XIII, transcurre una igualmente caudalosa corriente cultural, fruto de su vitalidad urbana. La capital aftasí brilló como uno de los principales focos de la cultura andaluza, representando el modelo cortesano de la España del siglo XI. La protección dispensada a sabios y poetas por los soberanos al-Muzaffar y al-Mutawakkil propiciaron una etapa de particular esplendor. La nómina de figuras de la época es extensa: el poeta analfabeto Ibn Yaj; el poeta de Denia Ibn Labbana, autor de sublimes composiciones dedicadas al rey sevillano al-Mutamid o Ibn Abdun, el poeta excelso de la corte aftasí, nacido en Evora.

También hay que citar al filósofo Ibn al-Sid al Batalyawsi, cuyo Libro de los Cercos, Kitab al-Hadaiq es el primer intento llevado a cabo en al-Andalus de armonizar la teología islámica con el pensamiento griego.

FUENTE:

legadoandalusi.es


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> El Jardín de la Galera, la Munya de Badajoz

Jalonados por la Torre de Espantaperros o del Aplendiz, la Plaza Alta, la puerta de Merida y las murrallas de la Alcazaba, se encuentran los Jardines árabes de la Galera que datan del siglo X.



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Entre el 1031 y el 1091 el reino de Badajoz será uno de los más extensos y poderosos de la península, abriéndose un apasionante periodo de intrigas, luchas y pactos con los reyes de Sevilla, Toledo, Córdoba... además de con los monarcas cristianos. Durante el reinado de Al-Mudaffar, el reino de Badajoz se hizo famoso también por el cultivo de las Letras y de las Ciencias, existiendo una gran biblioteca en el Alcázar pacense y reuniéndose en su corte gran número de sabios y literatos. En estos momentos se escribe en nuestra ciudad la mayor Enciclopedia de Ciencias y Arte de la época musulmana en España, que contenía 50 volúmenes. Además de este monarca hay que citar también a Jaya (al- Manzar) y a Abu-Mohammad Dmar.

Durante la dinastía Aftasida se podrían citar también a destacados Visires, poetas, como Abu Zaid y Ibn Abdum; gramáticos como al Alam y Abu Bequer-Acin y como teólogos a ibni-Mokana.

FUENTE:
enciclopedia.us.es



Mercado de Santa Ana

(...) aunque la obra clave del Racionalismo (en Badajoz) es el Mercado de Santa Ana, del año 1937 e inaugurado el 10 de septiembre de 1939, cuyo proyecto fue realizado por Rodolfo Martínez para acoger el abastecimiento de frutas y pescados de la ciudad. Ha sido restaurado recientemente ofreciendo un aspecto claro y definidor del estilo.


FUENTE: badajozjoven


El mercado de Santa Ana es un mercado "de barrio" situado en la Plaza Chica de Badajoz. Su arquitectura es de estilo racionalista y fue diseñada por Adolfo Martínez, inaugurándose en el año 1.939.
(...) tiene "una planta de cruz latina, que aprovecha el reducido espacio del que dispone y se estructura en dos alturas.


FUENTE: extremaduraaldia

Al Mutawakil



Último rey de la taifa de Badajoz, nacido hacia 1045 y asesinado en las cercanías de Badajoz hacia 1094. Su reinado conoció prósperas épocas de paz, seguidas del enfrentamiento contra el expansionismo castellano de Alfonso VI. Tras la llegada a la Península de los almorávides, la taifa de Badajoz, como otras, fue anexionada al imperio norteafricano.



Hijo de Muhammad al-Muzaffar, fue nombrado gobernador de Evora y aún en vida de su padre gobernó las comarcas occidentales del reino aftásida y las orientales desde Coria a Sierra Morena. A la muerte de su padre en 1068 se declaró independiente, mientras que el reino de Badajoz pasaba a su hermano Yahya, que se titulaba al-Mansur bi-Allah.

En octubre de aquel año el reino de Badajoz se vio atacado por Alfonso VI de Castilla ante la negativa de Yahya de pagar más tributos al rey cristiano, aduciendo que las parias debían ser soportadas también por Omar. Yahya pidió ayuda a los Banu Di n-Nun de Toledo y nombró heredero de su reino a Abul Hassan Yahya ibn Ismail, excluyendo así a Omar de la herencia de al-Muzaffar. Omar buscó el apoyo de Abul Qasim Muhammad ibn Abbad de Sevilla, comenzando así una guerra que según las crónicas dejó Badajoz devastada y a sus habitantes en la miseria.
La guerra sólo se detuvo tras la repentina muerte de Yahya hacia 1072, momento en que Omar devino soberano del reino aftásida de Badajoz y adoptó el título de al-Mutawakkil ala-Llah ('el que sólo confía en Dios') -que ya había usado en las monedas emitidas desde 1068-. Se instaló en Badajoz, donde trasladó la ceca y nombró gobernador de Evora a su hijo al-Abbas. Entre 1072 y 1079 se desarrolló un intenso movimiento cultural en Badajoz bajo el mecenazgo de al-Mutawakkil, que reunió en la ciudad a la élite literaria andalusí.

Nombró visir a Abd al-Rahman ibn Sahir, exiliado de Sevilla y que había participado en las negociaciones entre Omar y Yahya, desarrolladas inmediatamente después de la muerte de al-Muzaffar; también dio el mismo cargo a Ibn al-Hadrami, a quien más tarde destituyó por la ineficacia que alcanzó la administración y las frecuentes quejas de los súbditos referentes a su arrogancia e injusticia.



Tras su destitución no volvió a nombrar visir alguno y se hizo cargo personalmente del los asuntos de estado. Las crónicas hablan de una sublevación en Lisboa sin precisar la fecha, que al-Mutawakkil resolvió concediendo su gobierno a Ibn Jira, a quien envió a la ciudad con una retórica carta dirigida a los lisboetas; cuando la situación se calmó, Omar privó a Ibn Jira de su gobierno.



En 1079 Alfonso VI conquistó Coria, con lo que el reino aftásida perdió una de sus plazas más estratégicas. Un año después la presión cristiana era insostenible para el reino de Toledo y al-Mutawakkil envió a la ciudad a su ministro Ibn al-Kallas. Los sectores más intransigentes de Toledo instaron al monarca aftásida a que expulsara de la ciudad al débil Yahya ibn Ismail y tomase él mismo el gobierno, como medio de evitar la conquista cristiana; Omar entró en la ciudad en junio de 1080 y permaneció en ella hasta abril del año siguiente, regresando a Badajoz ante la imposibilidad de establecer un gobierno efectivo sobre el extenso reino de Toledo y de enfrentarse a las cada vez más poderosas fuerzas cristianas. En realidad al-Mutawakkil no gastó esfuerzos en reforzar las defensas de la ciudad y, al contrario, dedicó su estancia en Toledo a disfrutar de los placeres, tal como ya vivía en la corte de Badajoz, y a su marcha llevó consigo los tesoros del alcázar toledano que habían pertenecido a Yahya ibn Ismail.



En 1086 Omar al-Mutawakkil fue uno de los principales promotores de la llamada a los almorávides para salvar la situación de Al-Andalus frente al empuje de Alfonso VI, que el año anterior había conquistado Toledo. El rey de Badajoz, en una carta al emir almorávide Yusuf ibn Tashufin, expresó la desesperación de los demás reyes taifas y le urgió para que viniese a combatir a los cristianos. Omar encargó a su caid Abu al-Walid que se reuniese con los distintos qwwad andalusíes para tomar decisiones y que posteriormente cruzase el Estrecho para solicitar del walí de Ceuta la utilización de sus puertos para embarcar tropas expedicionarias. Después al-Mutawakkil envió a Ibn Muqana para la reunión de qwwad convocada por Muhammad ibn Abbad de Sevilla tras la cual pasaron a África para entrevistarse con el emir almorávide.

Los almorávides llegaron a Al-Andalus el 30 de junio de 1086 y se dirigieron hacia Badajoz para enfrentarse a las tropas de Alfonso VI. La batalla de Sagrajas tuvo lugar el 23 de octubre de 1086 en las proximidades de Badajoz y en ella el ejército castellano fue duramente derrotado. EL resultado de la batalla cambió el curso de los acontecimientos en Al-Andalus: tras la victoria, los almorávides comenzaron a anexionarse los distintos reinos de taifas. Entre 1090 y 1092 caían en la órbita almorávide los reinos de Granada, Córdoba, Sevilla y otras pequeñas taifas del Sur y el Levante peninsular.



Al-Mutawakkil intentó salvar la soberanía sobre su reino a través de un doble juego en el que, mientras que presentaba sus felicitaciones a Yusuf ibn Tashufin por la toma de Granada y colaboraba con los almorávides en la conquista de Sevilla, pedía ayuda a Alfonso VI a cambio de las plazas de Lisboa, Cintra y Santarem; el rey castellano tomó posesión de estas ciudades en mayo de 1093.

Este hecho hizo perder la popularidad al monarca aftásida y la población de Badajoz solicitó la concurrencia de los almorávides como medio de salvar el reino para el islám. La ciudad no fue tomada, sino que al-Mutawakkil y su familia fueron prendidos y encarcelados. Más tarde fue ejecutado junto con sus hijos al-Fadl y al-Abbas bajo la acusación de haber colaborado con los cristianos. Los cronistas musulmanes discrepan sobre la fecha de estos sucesos.

Además de los mencionados al-Fadl y al-Abbas, Omar al-Mutawakkil tuvo al menos otro hijo, al-Mansur, que se pasó al bando cristiano al final de los días del reino de Badajoz. Omar fue un hombre extremadamente culto, que hizo construir en su residencia -tanto en la de Badajoz como en la de Toledo, en el corto tiempo en que permaneció allí- munias o jardines de recreo en los que se cultivaban todas las artes de la literatura y especialmente la poesía. En la corte del rey de Badajoz se encontraron poetas de la talla de Ibn Yaj, Ibn Muqana, los hermanos al-Qabturnu o filósofos como Ibn al-Sid al-Batalyawsi o al-Bayí.


Extraído de Biografías y Vidas